¡Cuando la palabra circula, las ideas que aparecen siguen sorprendiéndome!
La dinámica del World Café no es nueva, pero sigue siendo una hermosa metodología para crear redes y facilitar el diálogo colaborativo entre pares, identificar necesidades, idear oportunidades y comprometerse.

“¿Por qué es tan potente esta metodología?”, pensaba mientras volvía de correr una actividad en la que gerentes de una organización participaron activamente, se conectaron y a partir de ello, salieron un montón de ideas interesantes para poner en práctica.
Y casi mientras pensaba la pregunta, se me iban apareciendo algunas imágenes de frases que vengo escuchando: problemas de comunicación, falta de escucha, escasez de tiempo.
A veces parece casi una novedad que los equipos dediquen tiempo a conversar, compartir ideas, escucharse e intercambiar opiniones, más allá del día a día. Y cuando esto se da, a veces impulsado por una dinámica estructurada y la generación de un espacio apropiado para que se pueda aprovechar, los resultados son reconfortantes no solo para mí como facilitadora, sino para quienes vuelven a descubrir la potencia de pensar y hacer en equipo.
Próximo desafío: pensar en cómo promover estos espacios más allá del aula y de los talleres para incorporarlos al día a día y aprovechar el diálogo y el hacer colaborativo. Escucho ideas y sugerencias.
